28 ene. 2008

Mascarada


por: Heriberto Cruz

Mi miel del Escorpión
En la complicidad de tus ojos
conviene su figura eterna
y la verdad desnuda,
echada entre tus piernas.

Escorpión tras una duda.

En el sonido oculto de tus labios
se confabulan palabras y lo que él siente,
laberinto de pasiones,
litigio de soledades,
mensajes y dicciones,
por ti inenunciables.

Añoranza del Escorpión.

Afables, en incumplida comunión,
se perfilan intactas las semillas,
guijarros de plata arrastrados a la orilla
por las memorias y su perturbación
En tu mente existe alguna extraña evocación.

Tu dilema, el pensamiento sobre el corazón:
Esa de hace algunos años tras la máscara,
es sólo el recuerdo
de aquella que ocupaba tu cuerpo
y no eras tú ni la miel ni el Escorpión.

Deseo Escorpión

En la complicidad de tus ojos
queda al desnudo la fugacidad de la carne
sólo secretos confiados a tus labios rojos…

Silencio.
Son recuerdos, vivencias y mutismo
es la cábala de mi infierno laberinto
son las líneas y las vetas de tus manos
es la memoria que se escribe,
paso a paso, con los años.

Silencio.
Es el clímax, el deseo y el orgasmo
enredados a la humedad de tu vientre
es mi corazón en pleno espasmo,
es locura tu amor veneno y la simiente,
mi conjetura y antiguo testimonio
son las ganas y el delirio de tenerte,
clara certeza mi demonio
de tus tenazas caricias mi pequeña muerte.

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