29 ene. 2008

Nautilus


por: Heriberto Cruz


















Acariciar de tu nave la coraza,
desnudarle la virginidad a tu alma,
hacer de dos, uno bajo las olas de las sábanas,
afilar la lengua
sembrarte en agua.
Recorrer la legua del camino
que va por detrás de tus piernas
y que te lleva suavemente en hinojos sobre la cama.
Tomarte despacio,
tocar tu paraíso profundo y lento,
parar el mundo
y sólo por un segundo,
hacer de la flor de tu cadera el centro de mi universo.

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