25 feb. 2008

Viejas Historias, Nuevos Espacios -Capítulo I


por: Heriberto Cruz










Sentía la textura resbalarse entre los dedos. Recordaba su respiración entrecortada mientras pasaba el filo sobre los acitrones, al igual que sus manos le recorrían podando las cicatrices de sus viejos amores. Mientras los leños crujían y el piloncillo se caramelizaba, se fundía como aquel día que la tomó en sus brazos, y sus manos le devolvían su relegada sensibilidad: se vio mujer moldeada entre caricias.
Del gusto, el sabor del azúcar disolviéndose entre sus labios granas. Tenía presente su vagina deshaciéndose al paso de su lengua, y las flores en octava con las que le adornaba el vientre y el oído, y dejaba caer los dulces sobre la masa para no repetir la historia:
Entre lágrimas, cada tarde prepara su pan preferido para evocarlo, por si vuelve, para tenerlo presente, para no llevarlo al olvido…

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